Historia de ladrillo (II)

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    Historia de ladrillo (II)

    Tal y como os contamos en la anterior entrada de nuestro blog El ladrillo ha sido uno de los inventos que más ha contribuido al desarrollo de las culturas. ¿Quieres saber más sobre su historia? En Transanc te lo contamos todo.

    En el antiguo Egipto fue donde se dio la primera gran innovación respecto al ladrillo. Aunque las imágenes más antiguas que se tienen de usar moldes para fabricar ladrillos están en Tebas (Egipto), hacia el 1450 a.C., se cree que éstos seguían la técnica de los pueblos mesopotámicos desde el 5.900 a.C.

    En dichas imágenes hay varios obreros sacando agua del suelo para mezclarla con barro y paja y metiendo la mezcla en un molde de madera sin fondo. Así podían fabricar muchos ladrillos idénticos y rectangulares en un solo día.

    A pesar de que los egipcios perfeccionaron la técnica del ladrillo de barro el ladrillo cocido les interesó muy poco, porque tenían grandes canteras de piedra para sus edificios.

    El ladrillo cocido empezó a utilizarse hacia 3500 a. C. Al cocerlos éstos consiguieron una resistencia parecida a la de la piedra, con la ventaja de que al ladrillo se le podía dar forma antes de cocerlo. Moldear ladrillos era más rápido y barato que tallar piedras. Esta técnica rebajó los precios enormemente.

    El ladrillo cocido pasó a ser un producto muy preciado. Al comienzo, debido a su coste, solo era utilizado para la construcción de templos y palacios. Los ladrillos cocidos podían llegar a costar 30 veces más que los de barro.

    Los ladrillos con relieve se fabricaban a mano y se esculpían en la arcilla húmeda, luego se dejaban secar antes de cocerlos, después se echaba el esmalte de colores con un líquido acuoso que se cristalizaba cuando se cocían.

    Los romanos también usaron frecuentemente el ladrillo. El imperio bizantino siguió usando la técnica de cocer ladrillos y la introdujo en el norte de Italia, pasando desde ahí al norte de Alemania. A partir del siglo XII los germanos extendieron su uso por todo el norte de Europa, sobre todo por el Mar Báltico ya que en esta región había pocas canteras de piedra. En España el ladrillo tiene su máxima expresión en el arte mudéjar, aunque en la península ya se había utilizado muchos siglos antes.